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Impresionante.
Por V. García.
Si han tenido curiosidad de leer sobre el misterio de los cuerpos de los
santos que permanecen incorruptos, quizá el caso más impresionante es el
de Bernardette Soubirous (Santa Bernardita), quien fue una humilde muchacha
a quien se le apareció la Vírgen de Lourdes en 1858, cuando ella tenía 14
años. Murió a los 35 años y su cuerpo fue desenterrado tres veces en el
lapso de 46 años debido al proceso de canonización, con la inesperada sorpresa
de que siempre estaba intacta, a pesar de que su rosario estaba oxidado y
el hábito húmedo. Para sorpresa de los médicos que la desenterraron la
primera vez, todo estaba intacto en ella (y sigue así) empezando por hígado que según parece es lo primero que se daña, así como los dientes y las uñas. El caso
es que la Iglesia decidió ponerla en una urna de cristal en Lourdes para
la veneración de todos los que allí acuden.

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